Una Obra de Arte

Antes de comprar una prenda de vestir conviene leer atentamente su etiqueta, que nos dará toda la información necesaria para una buena elección. Sabremos con qué material, dónde y de qué manera fue hecha.

En el caso de las piezas tejidas, necesitamos distinguir especialmente si está hecha a mano o tejida a mano. Aunque parezca lo mismo, hay una gran diferencia. Lo hecho a mano quiere decir, que la prenda fue tejida con máquina y sólo acabada a mano, como por ejemplo los dobladillos y los botones. A cambio, lo tejido a mano indica que fue tejido enteramente a mano punto por punto.

Las máquinas tejedoras muchas veces se manejan a mano, pero con una sola pasada logran hacer gran cantidad de puntos en una fila a la vez, por lo que logran un trabajo uniforme y muy rápido. Nuestras tejedoras son tan profesionales que también tejen muy parejo, pero sólo utilizan el hilo y dos agujas.

Las prendas tejidas a mano tienen valores añadidos no solamente materiales, sino también humanos. No se trata de una simple prenda, es mucho más que eso; detrás de cada una de ellas hay una historia. ¿Cuánto tiempo habrá llevado tejerla? ¿Quién habrá pensado su diseño y materiales? ¿Quién habrá tejido esa prenda?

Pensar en qué persona la habrá tejido, concentrada en cada punto y pendiente de que quede perfecto, transmitiendo todo su cariño, ¿cómo no tener apego a esta prenda? Dependiendo de su diseño, cada una lleva el tiempo que necesita sin prisas ni agobios. En el modo de vida actual, de celeridad, de estrés y de inmediatez, estamos perdiendo ese tipo de cosas.

En Dulce de Lana decidimos seguir fielmente la artesanía original, porque estamos convencidas de que, en su primer año de vida, nuestros tiernos clientes se merecen algo muy especial: una pequeña obra de arte.

Vero

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