Nuestras mamás: Adriana Espinosa

En los dos primeros años de vida, un niño crece hasta siete tallas. Por eso el problema del rápido crecimiento de los niños y la necesidad constante de cambio de armario, suele ser una de las quejas fijas de los padres.

“Una de las cualidades que más me gusta de Dulce de Lana es que las prendas se pueden utilizar por mucho tiempo. Mi hija Estela ha usado algunas prendas por más de un año y eso me parece que hace que la inversión valga la pena”. Esto me lo dice Adriana, una clienta encantadora.

De profesión diseñadora gráfica, Adriana es una amante del arte y una persona muy visual. A mi pregunta de qué es lo que más aprecia de la marca, me contesta: “Me gustan muchas cosas, los diseños, la paleta de colores y la calidad de sus materiales; cada detalle está bien pensado y cuidado. Además, el hecho de que esté tejido a mano es inigualable.”

Ella y su esposo son conscientes de la falta de sustentabilidad de la moda en general, por lo que intentan siempre comprar productos locales o bien de segunda mano. De igual forma aprecian lo artesanal y personalizado. Ella me especifica: “Somos de la idea que menos es más y preferimos invertir en pocas prendas de mejor calidad, material y diseño, a tener grandes cantidades de ropa que terminan durando muy poco tiempo.”

A Adriana le encanta pasar tiempo con su esposo Martín y sus dos hijos, Leo y Estela, para disfrutar juntos de las cosas más sencillas del día a día. Muy sincera y simpática me confiesa: “Para mí, ser madre ha sido el reto más grande que pude imaginar, lleno de momentos dulces, pero también de muchas dudas y miedos. Es increíble lo que estos pequeños humanitos vienen a enseñarnos y de qué manera revolucionan nuestras vidas.”

Creo que esta experiencia la comparte con muchos padres ¿no creen?

Para nosotros en Dulce de Lana, nuestro reto cada día es vestir a esos pequeños revolucionarios de la manera más sana, cómoda y atractiva.

Vero

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