LA MARCA – DE LO MAS ESENCIAL A ALGO EXCEPCIONAL

Dulce de Lana® surge de los sueños de una mamá ante la llegada de su bebé y la ilusión de arroparlo con suaves prendas en sus primeros meses de vida. Un pequeño suetercito tejido por la abuela abrió un mundo mágico… A partir de algo tan sencillo como dos agujas y un hilo es posible descubrir diseños únicos que acompañen a los bebés en sus primeros pasos, combinándolos con colores novedosos que despierten sus sentidos. Las prendas de Dulce de Lana son hechas a mano por mujeres con un gran talento que ponen toda su pasión y experiencia en cada uno de los modelos. Punto por punto crean piezas exclusivas llenas de calidez y suavidad.

EL TEJIDO – EL NUEVO ARTE TRADICIONAL “SLOW FASHION”

Nos especializa en prendas tejidas a mano con 2 agujas para crear el textil más apropiado para la ropa de bebé. Su textura es flexible, brinda confort y libertad de movimiento y crece con el bebé. El tejido ofrece una variedad infinita de puntadas y estilos que la marca quiere dar a conocer en México, introduciendo una tendencia internacional de moda que cada vez está cobrando más relevancia.
Este arte tiene tradición en nuestro país y siempre ha formado parte de la rutina diaria de las mexicanas. La marca reconoce el talento de las tejedoras ofreciendo un producto personal y hecho a mano. Ellas tejen desde casa y deciden sus horarios de trabajo para que puedan equilibrar su vida familiar y profesional. Están integradas en un programa de desarrollo y seguimiento para garantizar las medidas y la calidad de acabados de cada pieza. Desde el primer boceto hasta la prenda terminada se recorre un largo y apasionante camino. Cada patrón es revisado por tejedoras experimentadas y las muestras son sometidas a pruebas de lavado y uso antes de entrar en producción. Al final y como requisito para salir a la venta, cada una de las prendas recibe el botón del diente de león cosido a mano por la propia fundadora, como sello de garantía.

SI QUIERES IR RÁPIDO CAMINA SOLO, SI QUIERES LLEGAR LEJOS VE ACOMPAÑADO

Antes de idear y diseñar nuestras primeras prendas, definimos la misión y la visión que deseábamos transmitir y reflejar en nuestros productos. Un conjunto de valores y actitudes coherentes que sirven como “hilo conductor” y están presentes en todas nuestras acciones, como la elección del material, su forma de elaboración y la preferencia de nuestros proveedores. Pero también en el reclutamiento y compenetración del equipo de trabajo, así como en la relación con nuestros clientes.

Tenemos valores y predicamos con el ejemplo.

  • Respeto: tratamos a todas las personas con dignidad y respeto
  • Integridad: somos honestos y consistentes con nuestros principios y valores
  • Excelencia: tenemos voluntad y determinación para mejorar siempre nuestra propuesta
    Pasión: amamos lo que hacemos
  • Curiosidad: aprendemos y crecemos cada día profesional y personalmente

Como dijo Stephen Covey: “Tus actos siempre hablan más alto y más claro que tus palabras.”

 

LA FUNDADORA – LA ALEMANA YA CASI CHILANGA

Friederike, o como todos la llaman “Frie”, nació y vivió hasta su adolescencia en Kiel, una pequeña ciudad en el norte de Alemania. Durante sus estudios en París se inspira en grandes marcas exclusivas y desarrolla su carrera profesional en marketing a través de las empresas más reconocidas del sector: Chanel, Dior, Issey Miyake… y en 2013 llegó a la ciudad de México como Directora de Marketing de Chanel. Sin embargo, siempre anheló crear algo que tuviera un valor mucho más grande para ella, para su entorno y para la sociedad. Inspirada por el nacimiento de su primera hija, Frie decide perseguir su sueño y crear su propia marca de ropa de bebé. Lanza Dulce de Lana, estableciendo con su conocida excelencia y pasión un ambiente de trabajo con sólidos valores como la transparencia y la honestidad. Al mismo tiempo genera oportunidades de trabajo y educación para mujeres y niños mexicanos… su personal aportación al país que hoy es su hogar y que ha llegado a apreciar y querer tanto; su particular manera de devolverle lo que tanto él le dio.