Lanaterapia, ¿Tejer, el nuevo yoga?

Todas tenemos el añoso y remoto recuerdo de la abuela o de alguna tía tejiendo plácidamente y nos parecía que esta actividad ya no encajaba con nuestra vida actual. Pero en los últimos años, este tesoro de nuestra cultura popular, se ha convertido en un fenómeno social. Tejer a mano no es algo precisamente sencillo ni se aprende en un segundo, pero merece la pena practicarlo pues es un ejercicio con innumerables beneficios para la salud:

1. Se ejercitan los dos hemisferios cerebrales

El simple acto de pasar la lana por una aguja y luego por la otra ayuda a la regeneración neuronal y al mejor funcionamiento cognitivo, que es, entre otras, la habilidad de aprender y recordar información, entender y resolver problemas, mantener y distribuir la atención.

2. Reduce el estrés

Al tejer uno “piensa y no piensa”, es como un vaivén mental delicioso al ritmo de las manos, que tiene los mismos efectos relajantes que el yoga o la meditación.

3. Mejora el estado anímico

El movimiento repetitivo de tejer hace que el cuerpo genere dopamina (el neurotransmisor de la recompensa), endorfinas (que producen una sensación de bienestar) y serotonina (asociada con el buen humor).

4. Eleva la autoestima

Tejer no solo es un pasatiempo, tejer implica marcarse un objetivo y conseguirlo. Lograr terminar finalmente esa prenda deseada, es algo verdaderamente gratificante.

5. Difunde el amor

Al regalar una pieza de lana que tantas horas nos ha costado elaborar, ofrecemos nuestro tiempo invertido, nuestra imaginación, nuestro arte y todos esos sentimientos inscritos en cada puntada.

Tejer ya no solo es un arte anticuado de nuestras abuelas. Es un legado con grandes beneficios terapéuticos. Es el regalo perfecto para las madres y las madres-a-ser para relajarse.

Así que te invito: ¡Empieza a tejer hoy mismo!

Vero