La historia de nuestro Teddy

Cuando nació mi primera nieta, le llevé como pequeño detalle sentimental el teddy que había guardado de mi hijo, su papi. Nunca me imaginé que tendría tanto éxito, pero cuando ella tenía tres meses y estaba enferma, le puse en sus bracitos el teddy y qué milagro, se consoló y se durmió tranquila. Desde entonces el teddy ha sido su compañero de cama, compartiendo seguramente sus primeros secretos…

La historia de este famoso osito va aún más lejos, pues fue mi madre, o sea la bisabuela de mi nieta, la que tejió los primeros teddys, siguiendo las explicaciones de una vieja revista alemana. En cuánto se enteraba mi mamá, de que una de sus hijas o nueras estaba embarazada, se ponía manos a la obra. Les tejió a todos sus 10 nietos un teddy personal, para que fuera su primer cómplice. Cada uno de estos ositos vivió y compartió una vida muy diferente, pero todos supieron consolar a su dueño y a cambio recibieron el cariño incondicional, que sólo un niño puede dar. Uno que otro osito se perdió o se quedó olvidado en un avión o un hotel y entonces la abuela tuvo que volver a sacar las agujas para reemplazar el teddy errante.

Inspirados en esta tierna historia, en Dulce de Lana decidimos crear un Teddy muy parecido, para que muchos niños tengan su amiguito suave y sonriente, que los acompañe con mucho amor en su vida. Le hemos tomado tanto cariño, que ya tenemos toda la familia: Teddy Mamá, Teddy Baby y Teddy Mini, para ocasiones muy especiales. Y a partir de noviembre ampliamos la familia, ofreciendo el Teddy Bombón, un cojín térmico de huesos de cereza, para tranquilizar a tu bebé y aliviar sus dolores y molestias de forma natural.

Vero