Nuestras mamás: Adèle Gaillac

Nuestras mamás: Adèle Gaillac

Si hay algo de lo que en Dulce de Lana estamos orgullosos, es de la comunidad de mamás que estamos construyendo desde que vimos la luz. Toda la vida tejer ha sido un lugar de reunión, un momento de encuentro entre mujeres que compartían una misma actividad, muchas veces laboral, y otras únicamente por puro placer de crear para sus hijos, o los bebés de su entorno prendas hechas a mano, con amor.

Así trabajamos en Dulce de Lana y en este mes dedicado a las mamás, queremos contarles las historias de algunas con las que día a día estamos cerca, trabajamos y aprendemos a ir creando una comunidad de manos amigas. Nuestra historia hoy es para Adèle Gaillac, una mamá que se acercó a Dulce de Lana y se enamoró de nuestras prendas, para que su bebita luciera de lo más hermosa, y a la que conquistamos a través de las puntadas. Adèle sucumbió a los encantos de tejer, y comenzó a hacerlo junto a nosotros, descubriendo un nuevo mundo lleno de detalles. 

Comencé a tejer hace aproximadamente año y medio, cuando mi hija tenía 6 meses. Conocí la marca Dulce de Lana en ese tiempo, y también a Frie, su fundadora. Nunca me había planteado tejer, primero porque no tenía tiempo, y también porque siempre había pensado que tejer era una actividad de otro tiempo, otro mundo, algo antiguo quizá. Pero gracias a Frie descubrí que estaba equivocada, que en realidad tejer es algo que hoy vuelve a estar muy de moda. Tejer es un momento social donde compartes con mujeres de todas las edades, todas las nacionalidades, donde compartimos historias”, nos comparte.

Adèle había trabajado mucho tiempo en el sector de la moda, por lo que nuestra manera de trabajar los estambres, la calidad de la lana merino con la que elaboramos nuestras piezas, la sorprendió gratamente porque siempre había estado muy interesada en los tejidos naturales. Así se convirtió en fan de Dulce de Lana, como ella mismo nos confiesa, y es una de nuestras compradoras fieles para su pequeña.

Además, tejer para ella se convirtió en algo más: “Tejer me aporta mucho, he descubierto que ha despertado en mí una creatividad que no conocía. Me gusta buscar patrones diferentes sobre los que trabajar e imaginar nuevas formas, combinar colores, combinar puntos”. También, tejer es sinónimo de desarrollar su paciencia, nos confiesa entre risas, y más siendo mamá de una niña chiquita: “Tejer me aporta mucha paciencia, algo que me sirve también con mi hija, y mucho menos concentración, pero de una manera muy diferente a lo que antes tenía con mi trabajo frente a la computadora, por ejemplo”.

“Gracias a Frie y a Dulce de Lana, gracias a aprender a tejer, entendí las cosas de mi vida de otra manera, y me inspiró a crear mi propia marca, una marca de muñecas hechas a mano, en la que cuido mucho los materiales y los detalles”.

En Dulce de Lana nos gusta escuchar las historias de mujeres que nos inspiran y nos confirman que el trabajo que estamos haciendo, va en el camino correcto.

¡Gracias, Adèle!