Como empezó todo...

Como empezó todo...

Platícanos por qué decidiste empezar este proyecto y cómo surgió la idea.

Antes de empezar este proyecto, yo venía de trabajar en cosméticos de lujo: una carrera lineal con grandes proyecciones de éxito y divertida a la vez. Era un trabajo que me gustaba, además de ser estratégico para mi crecimiento profesional, pero en el fondo no le encontraba mucho sentido. Siempre tuve una necesidad íntima de contribuir creando un valor agregado para la sociedad, y cuando llegué a México este sentimiento creció aun más. Me di cuenta de que tan importante era para mi trabajar en un ambiente con determinados valores implementados en la cultura laboral, y fue cuando decidí cambiar de rumbo y crear mi propia empresa.

¿Cuál es la filosofía de tu marca? ¿Qué tanto esta marca te refleja?

Dulce de Lana es una marca con valores en los que creo firmemente. La igualdad de oportunidades, la transparencia y  la honestidad, son temas que desde siempre me han preocupado. Mi cultura y mi educación me enseñaron que el respeto, la integridad, la excelencia y la pasión son principios que se aprenden, y que un punto de partida fundamental para adquirirlos es la educación bajo todas sus formas. En Dulce de Lana creemos que de lo más esencial nace lo excepcional, y por ello donamos el 5% de nuestras ganancias a Educa, una fundación civil que abarca todos esos aspectos de una manera íntegra. Así como dos agujas y un hilo pueden crear un producto muy exclusivo, un niño educado puede llegar a hacer cosas excepcionales. Por otro lado, el nuestro es un producto hecho a mano por mujeres que tejen desde casa y deciden sus horarios de trabajo. Es una manera para mi de establecer una relación de confianza con mi equipo, y ofrecerles a la vez un cuadro de trabajo que les permita equilibrar con libertad lo personal y lo profesional, pues muchas de ellas son mamas como yo.

¿Cómo nacen los diseños? ¿Cómo decidiste los colores?

Para los diseños me inspiro en mi bebé, mis sobrinos, mis amigos, libros y fotografías, pero lo que más me ha inspirado para crear esta colección es la energía positiva de México, su luz, su naturaleza, sus colores y formas. Desde que llegué veo las cosas de manera distinta, tengo otra apertura, una mirada nueva que me ha llevado a buscar crear algo diferente. Nuestros diseños y los colores no son los típicos diseños y colores de ropa para bebés y eso me gusta. Es una propuesta diferente dirigida a gente que piensa diferente, un producto bonito y de calidad que además trae un mensaje detrás.

¿Cómo decidiste qué piezas crear?

Quería crear algo divertido, piezas limitadas, no tejer siempre lo mismo. Para la mente es importante innovar, divertirse y aprender cosas nuevas. Para los modelos incluimos piezas comunes y prácticas, como el gorro o el suéter Popcorn, pero también otras que no existen tanto en tejido en México, como los pantalones.

¿Por qué ropa tejida y no otro material?

La variedad de modelos que se pueden crear a partir de algo tan sencillo como dos agujas y un hilo me tiene fascinada, y eso que apenas hemos usado dos puntadas.

¿En el futuro, habrán prendas para niños mayores o adultos o te quedas con ropa para niños pequeños?

Si, me gustaría en un futuro diversificar nuestra oferta, no quisiera cerrar esa puerta, pero dependerá de nuestra evolución.  Nuestra prioridad son los niños. Popcorn fue nuestra primera colección y tuvo tanto éxito que ya estamos diseñando una nueva colección para el 2018…